La historia de Cristiano Ronaldo en la Eurocopa se escribe con lágrimas. Las que derramó una incipiente promesa del fútbol tras caer con Grecia en la final de 2004 y las que no pudo reprimir en la noche de este domingo al ser retirado en camilla en el duelo contra Francia.
Se cumplió la profecía del madridista de la forma más inesperada: antes de la Eurocopa prometió que volvería a llorar, en esta ocasión de alegría. Y lloró, pero de rabia e impotencia, al ser sustituido. Sucedió muchos minutos antes de la histórica victoria lusa.





