En diciembre de 2015, hubo un llamado de los obispos ante la ola migratoria en Puerto Obaldía, Darién.
En ese entonces, Cáritas Panamá asumió el compromiso de ayudar a más de 1,200 cubanos en su migración para llegar sanos y salvo a Paso Canoas.
El 19 de diciembre, el presidente de Costa Rica, Luis Guillermo Solís, anunció el cierre de la frontera a la migración irregular, pues había más de 7,000 cubanos varados en territorio tico.





