Guillermo del Toro ha viajado al terror gótico con "Crimson Peak", su nuevo filme, en el que se despoja de las nuevas tecnologías y recrea de manera artesanal una estética que no quiere revisar, sino recuperar y desempolvar de manera casi arqueológica.
"No hay una vocación posmoderna en mí. Soy gótico puro y duro y hay que entender la vocación de novela gótica de tener momentos sorprendentemente brutales o sensuales", explica a Efe en una entrevista.





