El 25 aniversario de la Revolución de Terciopelo, con el que los checos conmemoraron ayer la vuelta a la democracia en 1989, ha suscitado un recuerdo de las víctimas de una transición que para muchos ha sido dolorosa.
Se han conseguido bastantes cosas desde 1989, pero unos cuantos se convirtieron en víctimas de la transformación, se quedaron sin puesto de trabajo, porque fue anulado o se les despidió, declaró Bohuslav Sobotka, primer ministro socialdemócrata.





