Transeúntes y microempresarios cercanos a los predios del Hospital del Niño se quejan por los malos olores y aguas negras que emanan de la basura que está cerca de sus locales.
Tatiana Solís, propietaria de uno de los puestos de comida, dijo que están cansados de los malos olores y las aguas negras, y que la situación es un problema de nunca acabar.





