Largas filas, los colores blanco, azul y gris, y una que otra camiseta de color naranja, fueron los elementos que le dieron vida ayer al estadio Rod Carew, que recibió el juego entre los Yanquis de Nueva York y los Marlins de Miami en la Serie de la Leyenda.
El recinto deportivo se encontraba invadido por los fanáticos de los Yanquis, aunque es necesario resaltar que los seguidores de los Marlins, de los Bravos de Atlanta, Filis de Filadelfia y hasta de Los Santos dijeron presente.





