La fiesta del XLVI edición del Clásico Internacional del Caribe tuvo un final feliz para la afición hípica mexicana, luego de que un ejemplar representante de ese país, el estelar Diamante Negro, se adueñara de la carrera cumbre de la región que, en esta ocasión, estaba dotada de una bolsa de 290 mil dólares en premios.
Diamante Negro, guiado por Moisés González, logró mandar en la prueba de 1,800 metros sobre los cuales se disputó la carrera, celebrada ante una buena concurrencia en el Hipódromo Presidente Remón, en Juan Díaz.





