Con una sonrisa y cargando su perro chihuahua, estaba Andrea Delgado, de 10 años, cuando observaba ayer cada una de las delegaciones que pasaban en el corregimiento de Juan Díaz, en el desfile Un Sueño de Navidad.
La Vía José Agustín Arango estaba abarrotada de familias que compraban o llevaban su silla para observar los carros alegóricos en su recorrido, aunque el candente sol obligó a que tuvieran un paraguas a mano, mientras se escuchaba ¡Feliz Navidad!, jo, jo, jo.





