A pesar de que era víspera del Día de los Difuntos, pocas personas asistieron ayer al Cementerio Municipal de Juan Díaz.
Una que sí asistió fue Edith Ureña, quien limpiaba la tumba de su papá, Abilio Sánchez, a quien recuerda todos los días.
Otros que también se encontraban en el campo santo fueron los que se ganan un par de dólares pintando y limpiando tumbas.





