Vida de perro. El señor Juan, quien ni siquiera recuerda su apellido, descansa plácidamente sobre unos cartones sucios y húmedos que le sirven como colchón, sin que nada le cause inquietud.
A su lado, dos personajes de cuatro patas le dan calor; son dos perros de raza criolla (tinaqueros), que se han convertido en sus amigos inseparables durante sus días de soledad.





