Había una vez, en el lejano Oriente, un hombre considerado muy sabio. Un joven viajero decidió visitarle para aprender de él.
-Maestro, me gustaría saber cómo llegar a ser tan sabio como usted -preguntó el joven.
Es realmente sencillo -le dijo el sabio-, yo solo me dedico a descubrir perlas de sabiduría.
-¿Ves aquel gran baúl de perlas? -continuó. Son todas las que he acumulado durante mi vida.
Sí, pero... ¿dónde puedo encontrarlas?, preguntó el joven.





