Para ello, el malabarista se sirve de diversas partes del cuerpo, principalmente de las manos, pero también de los pies, brazos o cabeza.
El malabarismo se convirtió en una profesión en algunos países, en donde chicos y grandes ya lo toman como un estilo de vida. En Panamá no, pero algunos de estos malabaristas, de manera gratuita le enseñan a todo el que se les acerque con ganas de aprender, pues uno de los propósitos de su estadía es dejar una semilla de gratitud al país vecino.





