Inglaterra e Irlanda empataron 1-1 ayer, miércoles, en un partido amistoso y sin incidentes en las gradas de Wembley, su primer enfrentamiento desde que actos de vandalismo obligaron a abandonar otro juego hace 18 años.
Los hinchas ingleses, que provocaron disturbios en el partido de 1998 en Dublín, hicieron caso a la solicitud del técnico de Inglaterra, Roy Hodgson, y en gran medida se abstuvieron de entonar cánticos contra los irlandeses.





