C arlos se levantó a las tres de la madrugada para tramitar una cita médica. Tras permanecer en una fila por más de media hora, finalmente llega a la ventanilla, pero se encuentra con una funcionaria con cara de amargada que ni siquiera le responde el saludo ni lo mira a la cara.
Es miércoles de sorteo y María sale muy tempranito en busca de sus números favoritos, sin embargo, su esperanza se le esfuma más rápido que ligero cuando se acerca a una tablilla y la vendedora con cara de piedra le responde que se venden con números altos.





