La falta de lluvias ha creado una crisis energética y ha obligado al Gobierno a tomar medidas drásticas, nunca antes vistas; sin embargo, todos sabemos que ello es consecuencia del manejo indiscriminado que le estamos dando a nuestros recursos naturales.
Históricamente estamos viviendo la peor de las sequías que tiene al ganado muriendo de hambre; una escasez puede producir un aumento en el precio de la carne. Los ríos y los lagos que abastecen las hidroeléctricas se están secando y amenazan con dejarnos sin electricidad, y cuidado hasta sin agua potable.





