No me molesten, exclamaba la joven indigente quien estaba desnuda en el centro comercial de Albrook, que provocaba que quien la viera quedara estático al observar su desdicha, pues la pierna izquierda le falta y eso le impide caminar.
Una dama se conmovió y compró una blusa verde para quien fue identificada como Jenny. La señora, evidentemente conmovida por su estado, tuvo que hablar con ella más de 30 minutos para convencerla que se vistiera, ya que niños y adultos la veían como Dios la trajo al mundo.





