Con tan solo cuatro años, Jaime Segal, quien nació en Rumania en 1935, se enfrentó a la prueba más dura de su vida, cuando fue enviado a los guetos en Ucrania, pues el gobierno de Adolfo Hitler, en aquellos años, había ordenado el exterminio de la descendencia judía.
A su familia le tocó vivir en un gueto (especie de barrio), pero no por eso dejaba de ser más terrible que los campos de concentración, donde las personas eran asesinadas de forma inmediata, pues allí muchos murieron de hambre o enfermedades.





