Una sonrisa hace la diferencia. Cualquier estilista puede hacer un blower, pero no cualquiera puede hacer uno con cariño y pasión. En San Antonio, desde hace 17 años, existe más que un salón de belleza, una segunda casa para las damas, caballeros y niños que van en busca de un buen corte y una renovación de belleza.
Este lugar se llama peluquería Deian, pues con una amable sonrisa y un carisma impresionante, las hermanas Oris y Deborah Vargas, junto con la manicurista Lily, atienden a su clientela en este acogedor salón de belleza.





