Con martillos, clavos y machetes en mano, unas 23 familias de La Riviera de Barrio Balboa tratan de levantar sus casas, que el pasado domingo se inundaron al desbordarse el río Caimito.
En medio de un albergue temporal, estas personas continúan esperando la ayuda del Gobierno central o la reubicación a otro lugar, a fin de no volver a vivir esta tragedia, según indicó José Meina, pastor de la iglesia del lugar.





