Dinámicos, como la vida, son los propósitos, así que estos, como aquella, están propensos a cambiar de un momento a otro. Pueden sufrir pequeñas mutaciones o transformaciones profundas. Pueden desvanecerse y morir súbitamente o, por el contrario, perdurar en el tiempo.
Mi propósito para este año no será ni la fama, ni el poder, ni el dinero, ni viajar a lugares nunca vistos, ni adquirir novedosos artículos innecesarios.





