Lo anterior quedó demostrado por medio de un estudio científico publicado en la edición de agosto de la revista estadounidense Medicine & Science in Sports & Exercise del American College of Sports Medicine.
La investigación dividió en dos grupos a 49 mujeres sanas, de peso normal, que se encontraban entre las 16 y 20 semanas de embarazo. Un grupo participó en un programa de caminatas de baja intensidad y el otro en un programa de caminatas de moderada intensidad. Ambos grupos siguieron un plan alimenticio balanceado con base en una dieta de 2000 calorías.





