Quiere que se haga justicia. Su rostro estaba brillante y sus ojos rojos por el incandescente sol que se asomaba por la parte frontal del edificio de la Gobernación de Panamá, lugar escogido por Ernesto Justiniani para encadenarse la mañana de ayer.
Atado a un poste de luz, suplicó que no le quiten las tierras por las que tanto ha luchado.
Justiniani dijo que su abuelo cultivó durante 40 años unas tierras ubicadas en la comunidad Vista de Cerro Azul, corregimiento de la 24 de Diciembre.





