El metrobús iba repleto aquella mañana de domingo. Algunos miraban el panorama a través de las ventanas, los demás conversaban y otros con audífonos escuchaban música.
En uno de los primeros asientos viajaba un hombre joven con una niña de unos 2 o 3 años, a quien le hacía cosquillas y le hablaba cariñosamente, logrando acaparar la atención de la mayoría de los pasajeros que estaban emocionados con la tierna escena.





