Una hormiga, llegado el verano, recogía afanosamente granos de trigo y cebada guardándolos en su granero, para alimentarse cuando llegara el invierno.
La cigarra, que pasaba el día cantando, se asombró de verla tan trabajadora en la época en que los animales, dejando sus faenas, se dedican a la diversión y al descanso, porque tienen alimento de sobra.





