No sé si para ustedes, pero para mí no hay espectáculo más hermoso que contemplar un árbol de guayacán florido. Esa mancha de color amarillo intenso nos recuerda que en medio de todos los problemas del diario vivir y los sinsabores que en determinados momentos nos presenta la vida, hay cosas bellas que aún nos asombran.
Estoy convencido de que los guayacanes son una de ellas. Hoy, o cuando tengas tiempo durante estos días que restan del verano, si tienes uno en tu camino detente y contempla este espectáculo.





