Querida Moza: Ay, amiga, cómo estás. Te escribo para ver de qué forma tú me puedes ayudar con una inquietud que tengo y que me tiene con la cabeza grande pensando cómo podré solucionarla.
Resulta ser que soy una madre soltera, que se encarga de la crianza de sus hijos y, bueno, ahora que ellos están creciendo, en mi vida está apareciendo un hombre que me ha propuesto que tengamos una relación seria.





