Javier Caraballo, fiscal de drogas, manifestó que a los paquetes de droga primero los untaban de grasa y azufre y luego los envolvían con plásticos, para así evitar que los caninos olfatearan la sustancia ilícita.
Los colombianos habían alquilado un apartamento en Paitilla en el piso 23, la droga estaba escondida en unos anaqueles y en sacos.





