Su día da inicio a las 5:00 a.m., cuando se arrodilla en reverencia a Dios para darle las gracias y así poder comenzar sus labores.
Pero, además de taxear, Abdiel es consejero y amigo de todos los que suben al taxi, ya que siempre llega uno que otro pasajero con problemas familiares o sociales y trata de ayudarlos con una palabra de aliento.





