Melodías y sentimientos
Una mañana desperté y pude descubrir en una taza de café una melodía.
El sabor me transportaba a un mundo lleno de canciones, a un mundo mágico en el cual quería quedarme siempre, rodeado de acordes, lleno de lápices desesperados por escribir una historia, inundado de emociones que no podía entender de donde venían, pero yo quería quedarme allí, en ese mundo donde una pared triste y abandonada, al regalarle un poco de color, tomaba vida y comenzaba a sonreír, donde ese pequeño y viejo cuaderno, al escribirle dos palabras, lucía como nuevo, en ese mundo donde al tomar una guitarra y dejar que ella hablara por mí, cambiaba por completo todo a mi alrededor.
Hoy, puedo comprender que siempre he pertenecido a ese mundo, donde el mayor desahogo de mi alma es escribir canciones, donde puedo tomar cualquier palabra y dejar una huella; plasmar en un papel una maravillosa historia.
Es una satisfacción muy grande y le doy gracias a Dios por regalarle a mi vida tanta música, por darme la oportunidad de nutrirme de ella.Me llena de vida saber que existen personas que se sienten identificados con lo que escribo, con la música que hacemos, con lo que sentimos; es un sentimiento muy grande, una sensación inexplicable el saber que hay personas a las que nuestras canciones las ayudan a seguir adelante.
La vida es un viaje, y cada quien disfruta el paisaje de manera distinta, y yo, no me imagino ni siquiera un día que no pueda escuchar ni siquiera, y lo digo de esa manera porque no ha pasado un día en el que componer canciones, cualquier ritmo, o cualquier par de rimas en la ducha no hayan tenido sentido, la música le da sentido a mi vida, la siento, la respiro.
La música me ha robado muchas cosas, me ha robado el miedo, me ha robado el silencio, pero me ha regalado sonrisas, me ha regalado satisfacciones, me ha regalado momentos que nunca podré ni olvidar ni reemplazar por nada.
Y es que hay cosas que por mucho que tratemos de explicar, nada mejor que una canción para traducir todas esas sensaciones aprisionadas, perdidas sin encontrar la salida de emergencia. No hay palabras, pero sé que de alguna manera podría hablar de esto toda la vida.