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Autoagresión
Thaylin Jiménez /DIAaDIA / Cuando siento que todo me sale mal, mi mamá no me deja salir y mi papá mucho menos me entiende, me encierro en mi cuarto y comienzo a realizarme cortes una y otra vez hasta sangrar, relata una joven de 14 años, a quien llamaremos Karla.Comenzó ha realizarse cortes con navajas en sus manos y piernas desde que tenía 12 años, y lo hace, según manifiesta en conversación con DíaaDía, por problemas de depresión y para aliviar el dolor.Al ver la sangre me prometo que esa será la última vez que me lastime, sin embargo, no tengo la fuerza de voluntad y aún lo sigo haciendo, dijo con rostro sereno y sin expresión alguna Karla.¿Por qué este comportamiento?Según el psicólogo César Pérez, este comportamiento se da en jóvenes inseguros con desajustes emocionales y mentales, y principalmente por falta de comunicación con sus padres.También lo hacen para llamar la atención, agregó.Los adolescentes con esas cortadas en muchas ocasiones quieren decir "por favor ayúdenme", y al sentir que no se les presta atención continúan autoagrediéndose y se convierte en un hábito.Pérez advirtió que los jóvenes con este comportamiento son fáciles de ser utilizados y dóciles al abuso.¿Cómo se puede ayudar a estas personas?Los padres deben ser el primer psicólogo de sus hijos; aquel padre que está pendiente de sus hijos, a los cambios de conductas, puede brindarles apoyo.Los adolescentes siempre dan señales y mensajes de que algo está mal, solo hay que prestarles atención a sus comportamientos y cambios.Luego de que el padre observa que su hijo tiene un comportamiento inusual- en este caso se autolastima-, debe enseguida llevarlo a una evaluación psicológica, en la que se iniciará un proceso de acuerdo a los resultados, y en el que deben participar los padres.Para iniciar con el proceso el adolescente primero debe reconocer que tiene un problema y tener deseos de cambiar, explicó el psicólogo.Una buena comunicación entre padres e hijos puede evitar consecuencias lamentables de esta alarmante práctica que es muy común en los adolescentes, resaltó Pérez.El cutting (en inglés) en algún momento se vio como una práctica exclusiva de los emos, aunque la realidad es otra; ya sean adolescentes o adultos, encuentran en el hecho de herirse un acto de escape del sufrimiento emocional, pero este es un gran problema que requiere mucha atención, es algo preocupante.
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