PAIPI PANAMÁ /www.primerainfancia.gob.pa
Hace poco un equipo de científicos de la Universidad de Helsinki en Finlandia, liderado por Eino Partanen, reafirmó que los fetos muestran sus primeras señales de aprendizaje a los seis meses con tres semanas; es decir, comienzan a percibir los sonidos externos y los retienen.
Si todavía conserva la creencia que los niños comienzan a aprender cuando pisan por primera vez la escuela, modifique ese concepto porque la realidad es otra. Varios estudios internacionales han demostrado que el cerebro experimenta su mayor actividad en el período que va desde el nacimiento hasta los dos años y que las bases del lenguaje se establecen antes de los tres años.
En el libro El aprendizaje se inicia temprano, edición #39 de Espacio para la infancia, Joan Lombardi y Rebecca Sayre señalan que la mayoría de los padres desean lo mejor para sus hijos, pero que muchos de ellos no están preparados para la paternidad: la falta de información, de apoyo familiar y de recursos económicos dificultan el tipo de prácticas sensibles de crianza que permiten desarrollar relaciones de calidad entre el niño y su cuidador.
La importancia de esta relación reside en los conocimientos de crianza positiva que tengan mamá y papá para poder ayudar al niño(a) a explorar el mundo que está frente a él.
Desde el nacimiento hasta los tres años, el bebé es una esponja que necesita recoger el mayor conocimiento posible y no es el académico.
Crianza positiva
Durante los primeros 3 años de vida, el cerebro infantil está mucho más activo que el de los estudiantes universitarios. Así como el bebe´ necesita la leche materna, su cerebro necesita afecto, estímulo e interacciones significativas: lenguaje, tacto, contacto visual,exploración y juego. Cuanto más las obtenga, más fácilmente aprenderá a descifrar y a clasificar objetos, a identificar patrones de lenguaje y a hacerse comprender, así como a desarrollar relaciones basadas en la confianza. Son destrezas cognitivas, sociales y emocionales que apuntalan el tránsito hacia la escuela y la vida productiva y que los padres les pueden suministrar a sus hijos, argumentó Leonardo Yánez, también en el documento El aprendizaje se inicia temprano.
Es por ello que debe cantarle, hablarle correctamente al bebé, estimular su motricidad, alimentarlo adecuadamente según su edad y demostrarle su amor.
En los niños, el estrés y la falta de amor deteriora neuronas.
De 0 a 3 años hay que desarrollar al niño integralmente, no tiene por qué dedicarse a un arte o deporte en específico.
Es más interesante para los niños de primera infancia (0 a 5 años) que los padres los lleven a la playa, al zoológico o al museo, antes que a un centro comercial.
Para disciplinar a su hijo(a) es recomendable utilizar un método como tiempo fuera antes que usar los golpes o el maltrato verbal.









