La fonación es el proceso mediante el cual se produce la voz humana y se articulan o pronuncian las palabras.
Los principales factores de riesgo, además de los mencionados, son consumo de alcohol y una excesiva sequedad del aire, el humo del tabaco o la contaminación, entre otros.
Cuando las personas no saben cómo modular su voz y hacen un mal uso de ella, se desarrollan patologías en las cuerdas vocales que deben ser tratadas por un profesional: un especialista en otorrinolaringología, un logopeda o un profesor de canto.
Los jóvenes que pasan horas forzando la voz al mismo tiempo que escuchan música a volumen alto o demasiado alto, sufren, con el tiempo, algunas de las consecuencias, sobre todo, si se suma el consumo de licor y el cigarrillo.
En relación con las patologías de la voz, los logopedas prestan mucha atención a las disfonías (cambio anormal de la voz), más frecuentes que las afonías (pérdida de la voz) y que pueden tener un origen orgánico, funcional, psicógeno, traumático o audiógeno.
Consulta
Visita al otorrinolaringólogo cuando haya ronquera de más de dos semanas de duración asociada con cualquiera de los siguientes síntomas:
Dolor no provocado por resfrío o gripe.
Expectoración con sangre.
Dificultad para tragar o aumento de volumen en el cuello.
Pérdida o cambio severo de la voz que dure más de algunos días.
Aprovecha tu voz
1. No abuses de la voz, no carraspees, ni tosas. En vez de eso, bosteza, para relajar la garganta, traga lentamente y bebe un poco de agua.
2. No grites ni chilles. En vez de eso, utiliza sonidos no vocales:palmas, silbidos, etc.
3. Evita hablar de manera prolongada lejos de la otra persona y en el exterior. Mejor, acércate para que puedan oírle, sin tener que gritar.
4. Evita hablar en un entorno ruidoso: música intensa, clases ruidosas o lugares públicos, en carros y buses. Mejor, reduce el ruido de fondo, habla siempre de frente a la persona a la que te dirijas, colócate cerca de quien te escucha.
5. Si te vas a dirigir a audiencias numerosas usa amplificación adecuada y micrófono.
6. No hables o cantes más allá de la gama en que te encuentres cómodo. Mejor conoce tus límites físicos en cuanto a tono e intensidad. Al hablar usa el timbre de voz al nivel que usas al decir ¿Umm-hmm? Busca ayuda profesional.
7. No hables mucho durante un ejercicio físico agotador. Después de un ejercicio aeróbico, espera a que tu sistema respiratorio te permita acomodar una producción de voz óptima.
8. No hables con voz monótona de tono bajo.
9. No permitas que la energía vocal disminuya tanto que el sonido pase a ser tosco. Mejor mantén una voz alimentada por el flujo respiratorio, de manera que el tono se mantenga, varíe y suene bien. Permite una variación del tono vocal mientras hablas.
10. No contengas la respiración mientras piensas lo que vas a decir. Mejor, mantén la garganta relajada cuando empiezas a hablar.
Más datitos
Cuando hables
No aprietes los dientes, ni tenses la mandíbula o la lengua. Lo ideal es mantener separados los dientes superiores e inferiores.
Deja que la mandíbula se mueva libremente durante el habla.
Aprende ejercicios de relajación específicos.
Mantén un estilo de vida y un entorno saludable.









