La ropa que lucen las mujeres, refleja su estado de ánimo.

Por:
Carmen Suárez -
| |
Jueves 09 de junio de 2011 01:27 PM

Los centros comerciales dictan los destinos del vestido, indican cómo y qué atuendos llevar. Basta una cascada de anuncios comerciales, la imagen de la modelo en paños menores, para que hordas enteras de jóvenes abarroten las tiendas tras los trapos más insulsos.

La ropa que se luce refleja nuestros estados de ánimo: alegría, pena, euforia, ansiedad... Cuando una persona está enamorada se nota en detalles, se pule en su arreglo personal. Se nota el cambio, antes era algo descuidada, ahora se arregla. De entrada imitamos lo que, de un modo más o menos consciente, ambicionamos ser.

En nuestra sociedad es muy importante, cada vez más, la imagen

La imagen hace que la moda sea la clave de la comunicación. Como la moda cambia en períodos de tiempo breves comparados con la vida de una persona, ésta tendrá que ir adaptándola a su propia imagen. Tendrá que controlar, pues, todo aquello que le desagrada o no se ajusta a los ideales que quiere transmitir a los demás. Es muy importante este "cribar" la moda. Ahí actúan las convicciones de la persona, sus valores, en definitiva, su personalidad. La moda lleva a buscar una “apariencia”, a la inclinación que tan pronto nos lleva a asemejarnos a nuestros contemporáneos como a destacamos de ellos.

El desmedido culto al cuerpo

Y la importancia que a veces se da a la belleza, ha dejado en un segundo plano las grandes preguntas de la persona; ya no importa quienes somos sino quiénes parecemos ser. Es una ficción que da miedo e inseguridad. El miedo reside en encontrarnos desnudos de careta, mirarnos en el espejo y confrontarnos frente a la pregunta primaria: quiénes somos.

En el fondo, hay quienes buscan, más que exhibir la intimidad, rebelarse, y la vulgaridad es la manera más rápida y cómoda de hacerlo. La vulgaridad puede entenderse como actuar sin fundamento, sin jerarquizar ni valorar, dando importancia sólo a lo superficial.

Remar contra la vulgaridad en la moda es ir a favor de la plenitud humana. No se trata de suprimir la moda sino de respetar su matiz de expresión de la interioridad.

Decimos que una persona tiene mucho estilo cuando sabe aprovechar la ropa y los adornos, y comunicar elegancia, sencillez, naturalidad, etc. En cambio, de otras personas decimos que van a la moda, pero sin estilo. De aquí que puede triunfar una moda cuando es atractiva para la mayoría y cuando permite a los individuos expresar su manera de ser, con elegancia, a través de ella .

No dejes de leer