@eagonzalezg
La cancha sintética del estadio Luis Ernesto "Cascarita" Tapia está a pasos de las oficinas principales del Instituto Panameño de Deportes (Pandeportes), y no fue sino hasta el miércoles cuando las máximas autoridades de esta entidad decidieron ver, con sus propios ojos, el pésimo estado de este terreno de juego.
Esta acción les quitó por fin la venda para que tomaran la decisión de cerrar este coliseo para repararlo, con la intención, según un comunicado oficial, de "salvaguardar la integridad física" de los jugadores de la Liga Panameña de Fútbol (LPF) y la Liga Nacional de Ascenso (LNA), luego de una inspección visual que hizo el director general de Pandeportes, Roberto "Bob" Arango, junto con el subdirector Rolando González, y de José Pérez, de la Dirección Técnica de Deportes.
Increíblemente, ahora Pandeportes se acordó de la integridad de estos deportistas que, precisamente, reclamaban, desde el año pasado, el cierre de esta instalación, incluso hasta de manera formal, de propia voz de Juan Ramón Solís, uno de los líderes de la Asociación de Futbolistas de Panamá (Afutpa).
Y no eran para menos las quejas de estos futbolistas si al final, eran ellos los que se arriesgaban a sufrir una lesión por el estado pésimo de esta cancha artificial, sin que a nadie le importara.
Los que han jugado en ese campo de batalla saben lo mal que está. Allí se jugaba en el caucho. Lo de cancha sintética era solo un espejismo. Pudo ser al principio césped sintético, desde su inauguración en enero de 2009, pero por la falta de un mantenimiento apropiado se fue deteriorando hasta quedar solo en un caucho, y se convirtió en la herramienta perfecta para provocar lesiones en los deportistas.
Esta instalación, que fue construida como centro de entrenamiento para las selecciones nacionales de fútbol en la Ciudad Deportiva Irving Saladino en Juan Díaz, era utilizada casi todos los días y no solo por el deporte pasión de multitudes. La Liga de Flag Football de Panamá, en sus ramas masculina y femenina, también separaba su espacio en este maltrecho campo de juego.
Pero de todo lo anterior, hay un detalle que hoy no puedo pasar por alto, y que fue uno de los aspectos que me impulsó a levantar mi voz de protesta, y no es otro que el malestar que está sintiendo en estos momentos una gloria del deporte panameño como lo es el propio Luis Ernesto "Cascarita" Tapia.
Sí, la persona que se le rinde honor con este recinto, por su inmensa trayectoria que tuvo en el balompié, especialmente a nivel internacional.
Una persona a la que no vi jugar, pero por lo que he leído y escuchado de "biblias" de este deporte en Panamá, dejó en lo más alto el nombre de nuestro país.
Un futbolista que se ganó a puro pulmón el inmenso apodo del "Pelé Centroamericano", viviendo su época gloriosa en tierras cuscatlecas durante los años 60 y 70, especialmente con el Alianza de El Salvador, país que aún siente un inmenso respeto por esta leyenda.
Pero hoy Panamá le paga de la peor manera a "Cascarita", porque Pandeportes no pudo cumplir con un mantenimiento adecuado para un estadio que hoy lleva su nombre, que él nunca pidió que se lo ensuciaran.









