¡Gente, únanse y hagan la prueba! Llenen un cubo de agua, échenle bastante trozos de hielo y luego riéguenselo encima. De seguro gritará, saltará y hasta temblará por el gélido frío, pero en esta ocasión tiene un sentido generoso, aunque parezca muy tonto.
En estos momentos a este acto tan gracioso se le llama el









