En 1993, Frank Maloney subía al cuadrilátero a celebrar el máximo título en el boxeo. Dos décadas después recuerda lo vivido ese año, como una mujer llamada Kellie.
Nací en el cuerpo equivocado y siempre he sabido que era una mujer, explicó Kelly en una entrevista en el periódico británico The Mirror en la que reveló que se está sometiendo al cambio de género.
Como Frank, Maloney fue el promotor y guía que llevó al británico Lennox Lewis a conquistar la corona mundial de los pesos pesados en 1992 y que mantuvo al pugilista en la cima del deporte durante diez años.
No puedo seguir viviendo en la sombras y es por eso que lo estoy haciendo. Haber vivido más tiempo con esta carga me hubiera matado, dijo Kellie durante la entrevista.
Lo que fue un error al nacer ahora ha sido rectificado por la medicina. Tengo un cerebro femenino. Lo supe desde el minuto en el que pude compararme con otros niños.
Lewis admitió que la noticia lo impactó, pero que respeta la decisión de quien fuera su tutor.
En el mundo en el que vivimos no todo es tan claro o blanco y negro, y tras haber vivido en la fraternidad del boxeo, me puedo imaginar lo difícil que tuvo que ser para Kellie.
Después de leer las declaraciones de Kellie, entiendo mejor lo que ella y otros en situaciones similares han tenido que vivir. Creo que todos deberían tener la oportunidad de vivir sus vidas de la forma en la que encuentren la armonía y la paz interna, reflexionó Lewis.
Una nueva vida
Kellie reconoció que nunca se atrevió a contarle a nadie en el boxeo sobre sus intenciones, pero que estuvo preparando su cambio de género desde que trabajaba en el deporte.
En los últimos dos años se ha sometido a un tratamiento de hormonas, cientos de horas de electrólisis para eliminar el vello, trabajos en la voz y terapias. El sistema de salud en el Reino Unido establece que una persona debe permanecer dos años como mujer antes de someterse a la cirugía para cambiar de género. Pensé que podía ganar suficiente dinero para un día poder desaparecer y vivir una nueva vida completamente alejado como una mujer sin que nadie me moleste.









