Concentrar a la Selección Mayor de Fútbol de Panamá en Fort Lauderdale, Florida, Estados Unidos, antes del partido del viernes contra Jamaica, es una decisión que aplaudo por parte de la Federación Panameña de Fútbol.
De seguro que aquí está la mano de Hernán Darío El Bolillo Gómez, un técnico colombiano de experiencia que ha puesto a dos selecciones de fútbol bajo su mando, Ecuador y Colombia, a jugar copas del mundo.
Ahora El Bolillo tiene el reto de hacerlo con Panamá y me parece que alejar a los jugadores de la Roja de las distracciones, que de seguro iban a tener en el país, es una primera victoria fuera del terreno, con miras al debut en las eliminatorias hacia el Mundial de Rusia 2018.
Como bien lo dijo la semana pasada el centrocampista de la selección, Aníbal Godoy, concentrar a la Roja en Miami les daba a los jugadores la oportunidad de solo pensar en comer, entrenar y descansar.
Que esta concentración arroje como resultado una victoria el viernes en Jamaica es lo que todos los panameños deseamos. Sin embargo, de no darse el resultado positivo, se siembra un mensaje esperanzador, de que se quieren hacer las cosas bien para lograr este sueño de ver a Panamá por primera vez en una Copa del Mundo.
Ahora le tocará al equipo dejar el alma en el terreno para alcanzar el objetivo, que debe ser una victoria o un empate con sabor a triunfo.
Sí, no se equivocan, yo me conformaría con un empate, esos que están de moda en los 12 partidos seguidos que tiene el onceno de El Bolillo sin conocer la victoria. Precisamente, de esa cadena, son siete empates y a mí no me desagradaría en lo más mínimo que el viernes Panamá lograra su octava igualada.
Señores, en estas eliminatorias camino a Rusia 2018, soy de los que cree que en patio ajeno hay que sumar, aunque sea de a uno. Por eso es que un empate en territorio jamaiquino lo tomaré como el primer paso en firme al objetivo dorado, que es decir presente en un mundial.
¿Y qué pasó con la victoria? Veo difícil que se pueda dar en Jamaica. Reitero, como lo hice en mi columna anterior, que no creo que Panamá pueda salir con los tres puntos en su bolsillo en este primer juego. Aún me preocupa la defensa, la que luce como el talón de Aquiles de El Bolillo. El área más débil de la tropa panameña debido a las bajas por lesión de los defensores Román Torres y Harold Cummings.
Insisto en que debe ser Adolfo Machado quien acompañe a Felipe Baloy como central. Allí se garantiza velocidad y experiencia en este sector de la cancha. No creo que suceda lo mismo si El Bolillo apuesta por Richard Dixon y Baloy.
Dixon no está para ser titular y mucho menos jugando en patio ajeno y en el arranque de una eliminatoria, en la que hay que tener sangre fría y nervios de acero.
Ojalá que El Bolillo no se la juegue de esta forma porque pudiera costarle caro en su primer partido de las eliminatorias mundialistas camino a Rusia 2018. Un juego que, de terminar con un sabor amargo, pudiera tener una repercusión directa y negativa cuatro días después en el estadio Rommel Fernández.









