@DiaaDiaPa
El rumor corrió como pólvora en el pequeño corregimiento de Puerto Caimito. Es que el hijo más famoso de este lugar, Mariano Rivera, había vuelto para disfrutar en familia de unas cortas vacaciones en la tierra que lo vio nacer.
El pueblo no era el mismo, el recorrido que hacía esta leyenda del béisbol en las pequeñas calles llamó la atención de los vecinos, que desde pequeño lo veían jugar con guantes de cartón.
Mariano, junto con su esposa, Clara, se encontraban fuera de su residencia. Fue este momento el que más adelante se convertiría en una experiencia única e inolvidable.
Había que aprovechar la oportunidad, y es que no todos los días se está cara a cara con el mejor cerrador de todos los tiempos y futuro miembro del Salón de la Fama del béisbol de las Grandes Ligas.
Primer lanzamiento y Rivera lo esquiva. El ex grandes ligas comenta que salía rumbo para el interior del país y que no podía dar entrevista. De pronto, lo que era una fallida entrevista se convirtió en una vivencia única, en la que día a día entró en la intimidad de la familia Rivera, en aquel auto de color blanco, en un viaje hacia el centro de La Chorrera.
En medio de esta incomparable travesía, en su automóvil 4x4, vestido de pantalón corto y suéter blanco, fueron varios los temas sobre los que se habló. Pero de todo lo que dijo Mariano, hubo uno que lo llenaba de inquietud y de gran preocupación: el estado del estadio Juan Demóstenes Arosemena.
¿Lo están reparando o lo van a reconstruir?, preguntó Rivera sobre el Gigante de Cabo Verde, escenario en que la más grande estrella del béisbol panameño dio sus primeros pasos.
Esperemos que el béisbol llegue a los niveles en que estaba antes y que esto ayude a hacer crecer este deporte en Panamá, dijo Rivera, quien se retiró en la campaña de 2013, luego de 19 temporadas con los Yanquis de Nueva York.
El viaje estaba llegando a su fin, pero antes de que esto sucediera, Mariano no escondió su alegría de poder construir una iglesia en Nueva York para la honra y gloria de Dios.
También comentó que su primogénito, Mariano Rivera Jr., comparte sus estudios universitarios con la práctica del béisbol, y que más adelante decidirá si intenta incursionar en el béisbol profesional.
Finalmente, no descartó que los Yanquis de Nueva York vuelvan a Panamá para jugar como hace un año en el estadio nacional Rod Carew, en la Serie de la leyenda.









