Pep Guardiola, tras cumplir su primer año como entrenador del Bayern de Múnich, confiesa que necesita más tiempo para sentir que el equipo es suyo y que juegue como él quiere, a pesar de conseguir cuatro títulos, según revela el libro Herr Pep, escrito como crónica íntima por el periodista Martí Perarnau.
"Ganar títulos te regala tiempo para construir el futuro. Pero la satisfacción verdadera se consigue cuando sientes que el equipo es tuyo y juega como tú quieres. Y para esto aún necesito tiempo. El equipo aún no es mío por completo", relata Guardiola al ex atleta internacional Perarnau, en el balance final de temporada, tras abrirse el debate del tipo de juego que debía desplegar el Bayern al ser eliminados en la semifinal de la Copa de Europa ante el Real Madrid.
A pesar de conseguir la Supercopa de Europa, el Mundial de clubes, la Bundesliga y la Copa de Alemania en el debut en el banquillo muniqués, Herr Pep transmite que el entrenador catalán está inmerso en un proceso de adaptación de su estilo de juego a la filosofía futbolística alemana.
Guardiola aboga por convencer a sus jugadores y crear un punto de encuentro con la directiva, especialmente con el presidente de la entidad, Uli Hoeness, con quien, a través del relato, se conoce que existe una gran armonía y admiración recíproca.
Otro capítulo relevante describe uno de los peores momentos de Pep en Alemania, incluso de su carrera como entrenador, tras la derrota 0-4 en el Allianz Arena ante el Madrid de Ancelotti en la vuelta de la semifinal de Champions. "Toda la temporada negándome a poner un 4-2-4. Todo el año resistiéndome. Y lo pongo el día más importante... Menuda cagada", aseguraba el entrenador nacido en Sampedor, que recuperaría el ánimo días más tarde al culminar la temporada al ganar al Borussia de Dortmund en la final de la Copa de Alemania.
El ensayo también deja momentos como la necesidad que tiene Guardiola de contratar un nutricionista y la charla que posteriormente da a la plantilla, en la que aclaró lo siguiente: "Yo odio el tiquitaca. Lo odio. Es pasar el balón sin ninguna intención. Y esto no sirve para nada. No os creáis lo que dicen. ¡El Bara no tenía nada de tiquitaca!", aseveró el ex entrenador azulgrana saliendo al paso a las críticas a su estilo de juego ideal.









