@cornejohumberto
Los atletas, en todas las disciplinas, tienen siempre esa hambre de triunfo, pero en algunos casos, hay a quienes les toca vivir ciertos momentos que los llenan más de esa inspiración necesaria para luchar por su objetivo.
Esto es lo que les sucedió a los jugadores Armando Montenegro y Ozziel Sánchez-Galá, quienes comparten la experiencia de haber perdido a uno de sus padres. Un lazo que los une y que se transforma en fortaleza para ellos cada vez que salen a la cancha.
Esta felicidad se la dedico a ella (su madre). Me entregué en cada partido pensado en mi mamá, era un compromiso que tenía y gracias a Dios lo pude lograr (quedar campeón), dijo Montenegro, quien al pensar en la señora Marisol, no pudo evitar que las lágrimas comenzaron a aparecer en sus ojos.
En su primera temporada, Montenegro se convirtió en un jugador vital en la serie final, al presentar una defensa y bateo oportuno.
Estoy muy feliz porque es el resultado de muchos meses de trabajo, manifestó el joven antesalista, quien tiene un año de haber perdido a su madre.
En otro punto del coliseo, Sánchez-Galá tenía el mismo sentimiento, al no poder disfrutar el cetro con su ya difunto padre.
Este título se lo dedico a mi papá. Sé que nunca me ha abandonado, expresó el torpedero, que perdió a su padre, el señor Ricardo Sánchez-Galá, a los tres años de edad. Nosotros (Armando y yo) siempre estamos juntos porque sentimos lo mismo. Ahora celebraremos este sueño logrado.









