México comparece con un cuadro de lujo disminuido por las lesiones a la Copa Oro 2015 con la necesidad de conquistar el título y pelear por el pase a la Copa Confederaciones Rusia 2017, la mejor escuela de preparación para el Mundial.
Todo comenzó cuando la Concacaf decidió que los campeones de su torneo de 2013 y 2015 jugarán un encuentro, que posiblemente se dará a finales de año, por una plaza en la Copa Confederaciones, una Copa que México ambiciona como antesala del Mundial de Rusia 2018.
La Copa de 2013 fue obtenida por Estados Unidos y ganar la edición de 2015 se ha convertido para México en obligación, si quiere una oportunidad de estar en el ensayo mundialista de Rusia 2018.
El Tri ha sido emparejado en el grupo C con Cuba, Guatemala y Trinidad y Tobago.
Si Estados Unidos gana la Copa de Oro 2015, que comienza el 7 de julio, recibirá de inmediato el pase directo a la Copa Confederaciones, un desafío para preparar la cita mundialista.
Para un reto de esta magnitud, el seleccionador Miguel Herrera convocó una plantilla cuya base tiene la experiencia de haber jugado el pasado Mundial, aunque en las últimas semanas su panorama se oscureció con el fracaso de la Copa América y las lesiones.
"Tenemos la consciencia de que este torneo lo tenemos que ganar, hay que pensar en que te tienes que comer la cancha, porque los rivales van a eso, van a matarse para conseguir un resultado para vestirse con México", dijo recientemente Herrera.
Al fracaso de la Copa América, eliminado en primera ronda tras empates con Bolivia y Chile y una derrota ante Ecuador, se sumaron las lesiones de Héctor Moreno y de Javier Chicharito Hernández en plena preparación ante Costa Rica y Honduras.









