Luchando para mantener la compostura, Oscar Pistorius prestó declaración ayer en el juicio que se le sigue por la muerte de su novia y le pidió perdón a su familia, asegurando que quedó traumatizado por el episodio y tiene pesadillas, en las que se despierta de noche y siente olor a sangre.
El atleta habló con voz quebrada, en un tono apenas audible, al punto de que la jueza Thokozile Masipa le pidió que hablase más alto cuando describió el remordimiento que sintió por haber matado a Reeva Steenkamp el 14 de febrero de 2013. Dijo que pensó que había un intruso cuando disparó a través de la puerta del baño de su casa.
Los fiscales, por su parte, sostienen que le disparó mientras ella gritaba de terror en medio de una discusión.
No ha pasado un solo momento desde que ocurrió la tragedia en que no he pensado en su familia, dijo el atleta, dirigiéndose a la madre de Steenkamp, June, quien lo miraba a la cara, sin hacer gesto alguno. Me despierto todas las mañanas y ustedes son los primeros en quienes pienso, los primeros por quienes pido en mis oraciones. Yo trataba de proteger a Reeva. Les aseguro que cuando ella se acostó esa noche, se sintió querida.









