La estadounidense Taylor Townsend puede ser la futura figura del tenis de su país, pero de momento, la reina indiscutible es Serena Williams, que comenzó la defensa del título del Abierto con una victoria clara por 6-4 y 6-1 ante su compatriota.
Ni la amistad, ni todo lo bien que le cae como persona y jugadora Townsend, de 18 años, a Serena Williams, impidió a la actual campeona del Abierto, que busca su sexto título, tercero consecutivo, darle una lección de lo que es el tenis de poder físico.
La menor de las hermanas Williams sólo necesitó 57 minutos para ganar con tranquilidad después de conseguir un 88 (21-24) por ciento de los puntos que disputó con el primer saque y se lo rompió cuatro, de cinco oportunidades, que le permitió Townsend.
Aunque el enfrentamiento entre el presente y el futuro del tenis femenino estadounidense era el más esperado en la pista central Arthur Ashe, de Flushing Meadows, pronto se desinfló el entusiasmo de los espectadores porque Townsend no tenía nada que aportar con su juego a la hora de querer dar la sorpresa.
Por el contrario, Williams, que vio como no pudo ganar ninguno de los tres títulos anteriores de Grand Slam, mostró desde el inicio del partido que ha llegado en plenitud de forma después de haber conseguido el título en el torneo Masters 1000 de Cincinnati.
La menor de las hermanas Williams metió 16 golpes ganadores por ocho errores no forzados, comparados con los 8 y 20, respectivamente, de Townsend, que subió 13 veces a la red y logró cinco tantos por 7 de 8 de Serena.
Serena, en segunda ronda, tendrá como rival a su compatriota Vania King, que se impuso por 6-3, 3-6 y 6-3 a la italiana Francesca Schiavone, campeona de Roland Garros, en el 2010, y dos veces alcanzó los cuartos de final el Abierto de Estados Unidos.









