El Estadio Nacional de Varsovia, un cinco estrellas en la valoración de la UEFA para recintos deportivos, ha sido el escenario en el que ha hecho historia el Sevilla tras vencer por 3-2 la final de la Liga Europa al Dnipro ucraniano, lo que le deja como tetracampeón de este torneo.
La espectacular instalación, construida para la Eurocopa que se disputó en Polonia en 2012 y que entonces sirvió para la inauguración de un torneo que finalmente ganó la selección española, ya mostró ayer sus bondades cuando los entrenamientos oficiales de ucranianos y españoles se desarrollaron bajo la lluvia que caía en Varsovia pero no en el terreno de juego gracias a cubierta retráctil que se activó para cubrir la totalidad del terreno de juego.
Unos ocho mil aficionados del Sevilla y otros nueve mil del Dnipro, que son las entradas distribuidas directamente por ambos clubes, más otros miles de espectadores que han conseguido sus localidades por las diferentes vías que utiliza la UEFA para su distribución, ha dado colorido, el azul de los ucranianos y el rojiblanco de los españoles a un estadio que ronda la 58.000 asientos de capacidad, el de mayor capacidad de Polonia.
Fernando Navarro vuelve a tomar protagonismo pues como capitán es el encargado de levantar el trofeo de campeón, que es el tercero como sevillista, ya que estaba en el equipo en la final de la Copa del Rey que ganaron en 2010 al Atlético de Madrid en el Camp Nou de Barcelona y también el pasado mayo en la final de la final de la Liga Europa en la que superaron al Benfica de Lisboa en Turín (Italia).









