Ni el mal tiempo que se registró en algunos puntos del país fue impedimento para que muchos jóvenes asistieran al encuentro con Dios, en la vigésima versión de "Explosión Juvenil", ayer.
Llevados por su lema: "Jesús, en ti Confío", en la iglesia Divina Misericordia en Paitilla, adolescentes, niños y adultos de diversas partes del país dejaron a un lado sus cargas para pedir al Todopoderoso que derramara bendiciones y sabiduría sobre la juventud panameña.
Angelo Brutua, uno de los jóvenes organizadores, resaltó la importancia de este acercamiento, ya que hay muchos jóvenes que no tienen un buen círculo social, o el apoyo de su familia, por esas razones u otras van en busca del amor de Cristo.
Brutua dio a conocer algunos testimonios de adolescentes que rechazaban el amor de Dios y hoy día asisten al llamado que reúne a miles de jóvenes para una aproximación con el Creador.
Con él coinciden varios de los presentes, quienes detallaron, que, durante los tres días de la Explosión Juvenil se olvidan de todos sus problemas y dejan sentir esa paz que proviene de lo alto.
"No hay lugar para el temor, no hay lugar para la duda, solo hay lugar para recibir el amor de Cristo Jesús", resaltó el padre Rafael Ochomogo, en medio de su intervención, mientras alentaba a los muchachos a no dejarse llevar por las cosas del mundo.
Juan Pablo Hernández, del Ministerio de Música Explosión Juvenil, reconoció que en esos 20 años nunca ha sido fácil el encuentro, pero se hace con el entusiasmo y guiados por Dios.
Cada año logran superar las expectativas de los asistentes, en este periodo que culmina hoy se esperaban alrededor de 3,000 jóvenes.
El padre David Cosca, impulsor de este evento, dijo que frente a la realidad que está viviendo el mundo, el mayor desafío es la juventud y la familia.
Hay desidia en la fe, por eso necesitamos que todos los cristianos tomemos a los jóvenes y la familia para impulsarlos hacia adelante, no solo en la religión, sino a una renovación total, expresó el sacerdote.
"Hemos tenido muchos testimonios, han salido matrimonios, perdón, algunos han dejado las pandillas, hay sacerdotes, en estos 20 años se han visto muchas cosas buenas", Juan P. Hernández.
Entre las donaciones para alimentación, transporte y demás compromisos se necesitaron alrededor de $60 mil. En esos 20 años han logrado cambiar la mentalidad de muchos jóvenes.









