Cuatro décadas lleva Milda de Drake, de 74 años, de ser devota de San Judas Tadeo, el santo de los casos difíciles como es conocido por sus devotos. Su fe en el santo inició cuando su hijo más pequeño iba a cumplir 11 meses y por una bronconeumonía le iban a operar unos quistes en los pulmones.
El día de la operación, cuando Drake despertó, la primera imagen que vio fue la de San Judas Tadeo y cuando fue al hospital el doctor le dijo que ya no era necesario operarlo, pues que con tratamiento su hijo iba a sanar. Ella se encomendó a San Judas Tadeo y todo le salió bien. Hoy, su hijo tiene 41 años, por eso todos los años no falta a la misa y a la procesión.
Al igual que esta devota, miles de personas caminaron la procesión la tarde de ayer para agradecer a San Judas Tadeo por los milagros recibidos. La procesión recorrió las calles de Campo Limbergh hacia la arena Roberto Durán.









