La incertidumbre entre los cubanos que se encuentran en Panamá crece. En los albergues, el dolor y pesar son parte de sus días desde que se anunció el fin de la política de "pies secos/pies mojados" en Estados Unidos.
Y es que en la actualidad, hay en Panamá 383 cubanos que están alojados en la Pastoral Social Cáritas, en ciudad de Panamá; 92 en la población de Lajas Blancas, en la provincia de Darién, y 24 más en un albergue del Servicio Nacional de Migración SNM, según la entidad.
Sumado a esto, la semana pasada, el director del SNM, Javier Carrillo, viajó a La Habana en la IV Ronda de Conversaciones Migratorias entre ambos países, donde se firmó un acuerdo que podría permitir que las deportaciones de cubanos que se encuentren de manera irregular en la República de Panamá se hagan efectivas las próximas semanas.
Algunos cubanos en estos albergues, quienes ya no quieren dar sus nombres como antes por temor a represalias, aseguran que si esto ocurre, será prejudicial para ellos, pues serán mirados como desertores y les cerrarán las puertas de trabajos, estudio y demás. Ellos tenían la esperanza de quedarse en Panamá.
A finales de 2015 se produjo una grave crisis migratoria que afectó las fronteras panameñas.
A esto se suman unas 300 personas con nacionalidad venezolana atascadas en la frontera.









