Los zapateros en Panamá siguen pasando trabajo, al parecer, el interés para pedir la confección de zapatos para los panameños solo se da en tiempo de escuela y fiestas patrias, lo que hace que muchos de ellos tengan pérdidas.
Carlos Díaz está en el oficio de reparar zapatos hace muchos años y aseguró que se ha perdido su auge, los pocos que quedan lo hacen porque dependen del oficio para seguir comiendo y a su edad no hay más opciones de trabajo.
En un día, según el trabajador, solo reciben de dos a tres clientes lo que no les deja más de $20 de ganancia al día o quizás menos, además, la competencia con los comercios se hace cada vez mayor.
"Los panameños prefieren comprar un zapato barato que les dura tres semanas a invertir unos $15 en uno que le durará todo un año", para él, esa opción es pésima, pero así es el panameño.
Para Pedro Arturo Mendoza, también hay otro problema, pues la materia prima para la reparación, que traían de países como Guatemala, ha subido demasiado de precio.
A pesar de eso, siguen ejerciendo porque siempre hay clientes que prefieren mandar a reparar el calzado, y también hay trabajos que necesitan de sus servicios, como lo es la reposición de chapas o tapitas de los calzados femeninos.
"Yo siempre llevo mis zapatos a reparar en Calidonia", señaló María Pérez, de 40 años, para ella pagar un par de dólares por una costura es mejor que $ 20 por un par nuevo.
- Panamá tiene pocos zapateros, los que quedan siguen luchando por ganarse su pan.









