@TJimnz
Las vacunas Cervarix y Gardasil utilizadas para la prevención del virus del papiloma humano (VPH) han desatado alarma en países como España y Colombia, porque se les atribuyen efectos secundarios en las niñas que recibieron estos medicamentos, que van desde desmayos, sorderas, mareos, entre otras complicaciones a su salud.
Itzel Hewitt, directora del Programa Ampliado de Inmunizaciones (PAI), del Ministerio de Salud (Minsa), afirmó que son las mismas vacunas que se aplican en Panamá.
Recalcó que Cervarix es la misma que se le ha estado aplicando a las niñas de 10 años y están en espera de la Gardasil, que es una dosis que cubre aún más, por lo que es una buena inversión.
Destacó que el programa de vacunación a niñas de 10 años, que se inició en el año 2008 tiene una cobertura del 80%. Aunque no precisó cuántas niñas han sido vacunadas, porque no tiene las cifras.
Respecto a la situación internacional, detalló que no se han reportado casos fuera de lo esperado y que como todo medicamento, genera una reacción adversa como fiebre.
Aclaró que el Minsa no invertiría 495,000 dólares en la compra de un medicamento que afecta la salud.
Todas las vacunas son obligatorias, según la Ley 48 del 5 de diciembre de 2007. Sin embargo, no se obliga a ninguna niña a vacunarse si la madre no lo quiere. Si la progenitora no lo desea, puede llenar un relevo de responsabilidad, expresó Hewitt.
Por su parte, el doctor Iván Ramos, de la Asociación Nacional Contra el Cáncer, indicó que la situación en otros países no se ha podido comprobar que sea el medicamento que lo provoca.
Tanto Hewitt como Ramos coinciden en que es mentira que solo porque dos o tres niñas presentan reacciones negativas se va a dejar de aplicar la inyección que puede beneficiar a más jóvenes.









