Una experiencia agradable vivieron ayer en la mañana los feligreses de la iglesia San Nicolás de Bari, en Arraiján, cuando el padre Eusebio García oficiaba la misa y los invitó a la plaza del mismo nombre.
La razón, celebrar la fiesta de la Presentación del Señor, también conocida en Panamá Oeste y el resto del país como la fiesta de La Candelaria. Ya en el parque, los feligreses encendieron velas para conmemorar el día en que Cristo fue anunciado como luz de las naciones, evento en el cual el sacerdote bendijo los cirios para recordar las buenas obras que se deben realizar cada día.
En la ocasión, el cura indicó que la verdadera luz que alumbra a los hombres del mundo es Jesús. Si lo llevas dentro de tu corazón, no habrá oscuridad que te pueda vencer. Seguidamente, los feligreses realizaron los cánticos al Señor propios de la eucaristía dominical.
García explicó que la ceremonia de ayer en Arraiján recuerda el momento en que el Niño Dios fue llevado por María y José a Jerusalén para presentarlo ante el Señor, que debía consagrarlo.
Gracias a aquel evento religioso, en la actualidad muchos padres llevan a sus niños recién nacidos a la iglesia y los presentan ante el altar, como nuevos cristiano e hijos de Dios.
Ayer el párroco aprovechó la ocasión para invitar a los demás arraijaneños a emular el buen comportamiento de los participantes de la fiesta de La Candelaria.
San Nicolás de Bari nació en Patara de Licia, una antigua provincia de Asia Menor; su capital, Mira, ubicada próxima al mar, era una sede episcopal que al quedar vacante Nicolás fue escogido como obispo y se hizo famoso por su extraordinaria piedad, su caridad y sus sorprendentes y numerosos milagros.









